lunes, 14 de diciembre de 2015

                                                                 

                                                     SIEMPRE DIOSA




Hoy, ayer o antier
ni siento sus manos
ni su aliento cercano
o sus labios en mí.

Solo bordeo su nombre,
amordazo mi alma
y asilo mi cobardía...
refugio, el muerdo ilusorio.

Retozo entre los pechos
centauro claudicado,
la arena nuestro lecho
su hermosura mi libido.

El galope de sus caderas
perdición,
al continuo indagar de sus dedos
claudicaba.

Espectaculares réplicas en mí
refulgían como llamaradas...
la entrepierna agonizaba...
Safo ovacionará nuestro encuentro.



Estrella Bamore

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