El olor embriagador de formol en todo, sin duda, anunciaba indudablemente el universo que sus paredes retenían. Idealizaba con lo que jamás ocurriría, empaquetaba su corazón hacia anhelos propios de su edad. Aún le restaban años para encontrar un desembarque a buen puerto al laberinto profesional proyectado. Su flirt, si lo comenzó con anterioridad.
¡Qué distintas secuencias de la vida según a las etapas que marca la edad! ...así como el brillo que muestra el tornasol reflejado por la luz -meditaba . Ella sólo recordaba una infancia conmovedora, triste, de ahí la complicada adolescencia. Los perjuicios adquiridos por la educación, la rigidez y patrones morales, diseñaron su camino. Todos en su conjunto se quedaron afincados de por vida, escoltando a su karma para siempre. El régimen político de entonces así lo exigía y presumía de tener partidarios. Un mismo perfil de seguidor incondicional. Varón, casado, excelso en competencias y con derechos arbitrarios a cuanto le apeteciera o le antojara.
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