Los años transcurrieron. Los días de
verano se perfilaron eternos y las tardes contorneadas de un gran
aplomo. Durante la semana compaginaba estudios y trabajo, labor que
desarrollaba en un centro de suvenires y fotografía en uno de los
lugares más bellos de España. Casual y accidentada profesión ésta
que le traería incontables sorpresas. Las coincidencias que el
destino le depararía no serían fruto de una mera coincidencia, solo
debía esperar pacientemente… todo llegaría a su tiempo.
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