Transitaba sin
itinerario específico ni destino concreto. Prefería, eso si,
franquear la Calle Ancha de Capuchinos a paralela de la Avenida de
Madrid. Quizá el toparse repetidamente con la citada Facultad, no
reportaba demasiado bien. Aquello que tanto le conmovía,
suscitándole envolventes fantasías, se fue aplacando como la fuerza
de una tormenta tropical transcurridos los primeros días de la
virulencia. La sola visión del edificio le provocaba heridas
insalvables sobre su razón. Como si le hubiera atravesado un puñal
de doble filo, o sintiera sobre su cuerpo el paso incesante de las
ruedas de un tren. El abatimiento por no haber tenido la opción de
pertenecer al alumnado, le originó otra tremenda decepción en su
vida. Sin vacilación, el repetido halo de la depresión le acosaba
como la red del pescador a sus presas ... Por esta razón sus
pesares internos le conducían casi de forma autómata a los Jardines
del Triunfo, donde continuamente reflexionaba. Aprovechaba sin
excusarse, para visitar el templo de Fray Leopoldo como lo hiciera y
recordara en su infancia.
Más de medio siglo
vivió el Fraile en Granada donde Fray tenía fama de milagroso. Se
cuentan anécdotas infinitas acerca de él ... Le llamaban a veces
desde las casas donde había algún enfermo con el único motivo de
rezar en compañía junto a éste y consiguieron la mejora deseable.
A menudo, la portería de su convento, se atestaba con habitantes de
algún pueblo que se trasladaban hasta allí, para que el viejo
religioso orara con ellos. O simplemente el contemplarlo por un
tiempo, reconfortaba con sus palabras de ánimo y confianza. Su
muerte fue muy sentida por todos, al que siempre lo evocarían con su
alforja limosnera. De semblante reflexivo, gran humildad en su
mirada, y tan sencillo como un bondadoso, sería recordado siempre
hasta nuestros días.
Alicia continuó la
trayectoria por los Jardines del Triunfo, protagonista histórico de
la época histórica. Durante el reinado árabe, fueron éstos
nuevamente, indiscutibles testigos durante la dominación francesa de
la muerte de un gran número de ahorcados o fusilados. Pese a todo,
su estado de conservación no mostraba el gran esplendor
correspondiente a la niñez. Inexorablemente, el domingo siendo
muchacha y en plena devoción de la infancia, se trasladaba allí
para visitar su cripta. El pretexto proporcionarle algún empuje
divino ante próximos exámenes o hallar salida en situaciones de
difícil resolución.
Optó por hacer un
descanso antes de proseguir su camino en los extensos asientos que
circundan el interior de los mismos. Estos dotan hospitalidad y
cobijo al transeúnte, reuniendo los aspectos mínimos de
satisfacción para el momento deseado.
Realizando una primera
parada en la cabecera de las afamadas Fuentes del Triunfo, ocupó
lugar ofreciendo la espalda un singular, bello y significativo arco
iris. Este lo producían las minúsculas gotas de agua a su paso por
el fulgor de los focos de colores que atravesaba el agua. Por la otra
cara, la parte trasera, el mencionado y legendario Hospital
Real. Trovador de la tendencia artística y culturales de la época.
Las carencias sanitarias de la Ciudad de Granada tras su conquista
por los Reyes Católicos, llevó a estos a fundar un Hospital de
enfermos y asilo para pobres.
Como aspecto negativo,
turbias historias turbias ocultan sus paredes. Cuatro posibles casos
de bebes robados afectarían al Hospital Real. A los padres les
comunicaron el fallecimiento sin más. Casi con certeza fueron
vendidos nada más nacer... pero siempre se habían temído algo
diferente... ¿Están vivos o viviendo otras vidas? ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario