lunes, 11 de enero de 2016

Transitaba sin itinerario específico ni destino concreto. Prefería, eso si, franquear la Calle Ancha de Capuchinos a paralela de la Avenida de Madrid. Quizá el toparse repetidamente con la citada Facultad, no reportaba demasiado bien. Aquello que tanto le conmovía, suscitándole envolventes fantasías, se fue aplacando como la fuerza de una tormenta tropical transcurridos los primeros días de la virulencia. La sola visión del edificio le provocaba heridas insalvables sobre su razón. Como si le hubiera atravesado un puñal de doble filo, o sintiera sobre su cuerpo el paso incesante de las ruedas de un tren. El abatimiento por no haber tenido la opción de pertenecer al alumnado, le originó otra tremenda decepción en su vida. Sin vacilación, el repetido halo de la depresión le acosaba como la red del pescador a sus presas ... Por esta razón sus pesares internos le conducían casi de forma autómata a los Jardines del Triunfo, donde continuamente reflexionaba. Aprovechaba sin excusarse, para visitar el templo de Fray Leopoldo como lo hiciera y recordara en su infancia.

Más de medio siglo vivió el Fraile en Granada donde Fray tenía fama de milagroso. Se cuentan anécdotas infinitas acerca de él ... Le llamaban a veces desde las casas donde había algún enfermo con el único motivo de rezar en compañía junto a éste y consiguieron la mejora deseable. A menudo, la portería de su convento, se atestaba con habitantes de algún pueblo que se trasladaban hasta allí, para que el viejo religioso orara con ellos. O simplemente el contemplarlo por un tiempo, reconfortaba con sus palabras de ánimo y confianza. Su muerte fue muy sentida por todos, al que siempre lo evocarían con su alforja limosnera. De semblante reflexivo, gran humildad en su mirada, y tan sencillo como un bondadoso, sería recordado siempre hasta nuestros días.

Alicia continuó la trayectoria por los Jardines del Triunfo, protagonista histórico de la época histórica. Durante el reinado árabe, fueron éstos nuevamente, indiscutibles testigos durante la dominación francesa de la muerte de un gran número de ahorcados o fusilados. Pese a todo, su estado de conservación no mostraba el gran esplendor correspondiente a la niñez. Inexorablemente, el domingo siendo muchacha y en plena devoción de la infancia, se trasladaba allí para visitar su cripta. El pretexto proporcionarle algún empuje divino ante próximos exámenes o hallar salida en situaciones de difícil resolución.

Optó por hacer un descanso antes de proseguir su camino en los extensos asientos que circundan el interior de los mismos. Estos dotan hospitalidad y cobijo al transeúnte, reuniendo los aspectos mínimos de satisfacción para el momento deseado.

Realizando una primera parada en la cabecera de las afamadas Fuentes del Triunfo, ocupó lugar ofreciendo la espalda un singular, bello y significativo arco iris. Este lo producían las minúsculas gotas de agua a su paso por el fulgor de los focos de colores que atravesaba el agua. Por la otra cara, la parte trasera, el mencionado y legendario Hospital Real. Trovador de la tendencia artística y culturales de la época. Las carencias sanitarias de la Ciudad de Granada tras su conquista por los Reyes Católicos, llevó a estos a fundar un Hospital de enfermos y asilo para pobres.


Como aspecto negativo, turbias historias turbias ocultan sus paredes. Cuatro posibles casos de bebes robados afectarían al Hospital Real. A los padres les comunicaron el fallecimiento sin más. Casi con certeza fueron vendidos nada más nacer... pero siempre se habían temído algo diferente... ¿Están vivos o viviendo otras vidas? ...

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